jueves, 19 de mayo de 2011

San Antonio de Areco

(Abril / 2011) Otra madrugada de fin de semana, esta vez saliendo desde Retiro en un micro de la empresa Pullman General Belgrano por un camino parecido pero más largo: Lugones, General Paz, Panamericana, ramal Pilar, ruta 8 hasta San Antonio de Areco (fundado el 23 de Octubre de 1730).

También llegan aqui las empresas Chevallier (salidas desde Retiro) y Empresa Argentina (desde Rosario y La Plata). El Ferrocarril Belgrano llegaba aquí hasta el año 1992.

Un poco más de 110 kilómetros y casi dos horas de viaje. La terminal nos deja a unos metros de la ruta 8 y a cinco o seis cuadras de la plaza céntrica.

El pronóstico no ayuda, el tiempo está algo caluroso y dicen que habrá lluvia y vendrá el frío. A mitad de camino diluvia y así será hasta pasado el mediodía. Andando a pie, sin rumbo, sin refugio, sin tiempo ... lo que nos queda al llegar a Areco es tomar un café con leche en uno de sus bares más tradicionales: Bar Tokio en la esquina de la plaza principal (Plaza Ruiz de Arellano).


En diagonal, La esquina de Merti (Arellano y Segundo Sombra) es otro de los bares tradicionales.

No deja de llover pero ahora la garúa permite recorrer. Aquí al lado, de frente a la Plaza Ruiz de Arellano esta la Iglesia San Antonio de Padua. Casi no hay nadie en su interior, es pleno mediodía de domingo. Su torre sigue siendo uno de los puntos más altos de la ciudad, su interior presenta un gran altar, variadas figuras religiosas en sus pasillos laterales, los clásicos dorados. Bastante oscuridad, atrás arriba parece haber un órgano.

En la zona céntrica hay atelliers y talleres que trabajan la plata, también cerámica, cuero. Algunos ofrecen la posibilidad de ser visitados.

Las calles siguen vacías, por la lluvia y por el domingo casi sin visitantes. Los carteles de estacionamiento medido hacen intuir que el ritmo es mucho más activo durante las jornadas laborables. Son muchas las casas, casi todas de una sola planta, que lucen en sus frentes la distinción municipal como sitio de interés por conservar ese estilo entre colonial y campero tradicional.

No encuentro una oficina de turismo así que cruzo la Plaza principal, su monumento a Vieytes como figura principal y por un bulevar voy rumbo a la costanera.


Juan Hipólito Vieytes  nació aquí el 13 de agosto de 1762  y fue secretario de la Primera Junta Grande de Gobierno.

Son dos cuadras más bajo una lluvia tenue. Encuentro un monumento a los caídos en Malvinas acompañado de una corona seguramente puesta el día anterior en su homenaje anual. "Fusil y guitarra" se titula un poema que acompaña.

La costanera es un inmenso parque arbolado, de un lado parrillas, hoteles, casas. Del otro un espacio para caminar hasta el borde de un Río Areco que recorre encajonado y serpenteante. Uniendo ambas riberas, el Puente viejo (Puente de los Martinez) reacondicionado como paseo peatonal. Construido allá por 1857. El relato de Guiraldes muestra que el escenario no ha cambiado tanto. En 1999 fue declarado Monumento Histórico Nacional.

"En las afueras del pueblo,
a unas diez cuadras de la plaza céntrica,
el puente viejo tiende su arco sobre el río,
uniendo las quintas al campo tranquilo" 
Ricardo Guiraldes

Sobre la misma costanera, cerca del Puente Viejo está el Zoologico que exhibe animales propios de la llanura pampeana aunque este domingo estaba cerrado.>

Del otro lado encontramos un monumento en piedra dedicado a Ricardo Guiraldes (autor de Don Segundo Sombra) y más allá el Parque Criollo y Museo Gauchesco Ricardo Guiraldes.

"Cuidado que hay barro" sería el consejo de mi madre. Yo me pregunto como porteño urbano, como hace la gente aquí para mantener limpios sus calzados los días de lluvia.

Ingresamos al Museo, a través de la pulperia La Blanqueada, construcción que ronda los 150 años y autenticamente historica del predio. Un mostrador con rejas, mesas de madera, botellas, objetos de cuero, estribos, cuadros y dibujos, ilustran la sala. El museo fue muy afectado por la inundación de fines del 2009. Los trabajos de restauración han permitido reabrir, pero aun continuan en las salas de la casona principal que permanece cerrada al público.


Unidos a la pulperia podemos visitar el taller textil, con algunas máquinas, hilados y tejidos, trabajos en cuero. También la tahona, molienda de harina originaria de Mercedes, que hacían funcionar con dos burros y dos peones. Y más al lado, una sala con carruajes de mediados del siglo XIX, algunos más lujosos y otros más austeros.


En el parque encontramos la construcción de una pequeña Capilla, también elementos de hierro para el trabajo de la tierra.

En el regreso, al fin aparece el sol y hasta empieza a hacer calor, gente y autos rápidamente van ocupando las calles vacías.

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