miércoles, 21 de diciembre de 2011

La Quiaca

Aquella gira que León Gieco realizó en los años ochenta uniendo desde Ushuaia a La Quiaca es emblemática. Habiendo estado alguna vez en la ciudad más austral de nuestro país, es todo un símbolo llegar ahora a nuestra frontera norte.

El cartel indica que estamos a más de mil novecientos kilómetros de Buenos Aires, por la Ruta Nacional 9. A una altitud de cerca de 3.500 metros, y a 5.121 kilómetros de la Ciudad de Ushuaia.

La Quiaca es una ciudad que se diferencia en su estilo de las ciudades que hemos recorrido en la Quebrada de Humahuaca y la Puna Jujeña. Su estilo es algo más moderno, su fundación más reciente (acaba de cumplir su primer centenario, fundada en 1907), sus casas no son tan antiguas, sus calles son de pavimento u hormigón, sus casas de materiales más industrializados como ladrillos, cemento, techos de chapa, maderas de carpintería, de uno y hasta tres pisos.

La calle Sarmiento tiene una cuadra peatonal donde hay tiendas, algún alojamiento, una panadería y cafetería. Al llegar al parque, encontraremos una cabina de información turística. No hay muchos lugares que ofrecen souvenirs típicamente turísticos –tejidos y artesanías- como era fácil encontrar en Tilcara o Purmamarca.

La actividad de La Quiaca es el comercio regional, un punto de comunicación con Bolivia, a través del mercado callejero de Villazón donde se vende de todo, desde textiles hasta electrónicos. La ciudad tiene sus tiendas, sus abastecimientos, carnicerías, despensas, sus comedores, una terminal que es un mundo de gente y sus bultos que salen rumbo al sur de Jujuy.

El entorno de La Quiaca es una enorme estepa árida -los cordones montañosos se observan distantes-, donde se crían llamas y algunas vicuñas pueden cruzarse en nuestra ruta.

La Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es una construcción de piedra inaugurada el 20 de junio de 1940, con una importante torre con relojes en sus lados. El interior es de paredes blancas, techos de mampostería y arcadas curvas en tonos rosados.

Desde esta sede religiosa, el padre Jesús Olmedo -nacido en España y radicado en nuestro país en los años setenta-, desarrolló su acción social, cultural y política.

La Plaza Centenario es el centro de la Ciudad, ubicada frente a la Iglesia, en este diciembre sede de los festejos navideños y del acto de asunción de las nuevas autoridades locales.

La terminal ferroviaria cruza la Ciudad al medio, fue un importante centro de transporte de pasajeros y mercadería de lo que quedan sus grandes galpones, la estación de estilo inglés y el tendido de las vías. El último tren de pasajeros que llegó aquí fue en 1993.

Al lado se encuentra un parque con juegos para chicos y del otro lado un gran mercado local de frutas, verduras, carnes.

El mercado es un hormigueo de vendedores y compradores. Ocupa casi una manzana de intricados puestos y pasillos y ofrece desde los productos mas típicos como el durazno, zapallo, ciruelas, peras, sandias, bananas, naranjas, papas, cebollas rojas, hasta frutillas y cerezas. Bajo el cartel de “carne mestiza de primera calidad” se ofrecen distintos cortes vacunos y también pollos.

Desde los alrededores del mercado, hay combis y remises que llevan y traen pasajeros y mercaderías. Tampoco faltan puestos callejeros que ofrecen ropa, calzado, servicios de celulares.

La Quiaca no ofrece atractivos turísticos propios, aunque siempre hay visitantes argentinos y europeos recorriendo sus calles, como escala hacia algún otro destino en la Puna. La temporada tendrá más visitantes en verano, para recorrer puntos cercanos como Yavi, Santa Catalina, dirigirse a la Laguna de Pozuelo o cruzar a recorrer el sur de Bolivia –desde Villazón hasta El salar cercano a Uyuni-.

Entre las curiosidades locales, una pizzeria con horno a leña y los gustos porteños ofrece sus productos en el centro de la ciudad, próxima a la plaza y la iglesia. Pero mejor recomendación gastronómica es disfrutar del menú de alguno de los comedores donde por precios muy económicos donde podemos comer milanesas, chuletas, pollo, pastas, lentejas, arroces, papas. Bueno, no esperemos la atención y sofisticación de un restaurant de Puerto Madero.

El paso fronterizo a través del Puente Internacional Horacio Guzmán es más fácil cruzarlo caminando, que hacerlo en vehículos. Lo hacemos sin presentar documentación, solo para visitar Villazón en busca de alguna oferta. Sobre el propio puente está la aduana. Abajo el pequeño curso del Río Pilcomayo.

Casas más modestas rodean la ciudad, construcciones de planes oficiales en los últimos años. También encontramos la sede de la Liga Puneña de Footbal y su estadio, fundado en 1943. Esta fue la sede de la 1ra. Fiesta Nacional Alto Pueblo, La Quiaca realizado en febrero 2012 con la actuación de artistas del folklore nacional y regional.

Sigue llamando la atención que en lugares tan distantes de los grandes centros del país la imagen que aparece en los televisores sea aquella, con toda su estridencia y la cosmética brillante del show televisivo tan diferente de estos lugares, con sus realidades y sus noticias que hablan de cosas tan extrañas como un robo o un accidente de tránsito, hasta los chimentos y polémicas deportivas.

La primera impresión que ofrece La Quiaca es un estilo mucho menos identificado con la típica casa de adobe y las callecitas empedradas. Sin embargo, la cultura regional se percibe mucho más aferrada en su gente, con todas sus diversidades con las que conviven tradiciones y modernidades, sin ese baño estético que a veces modela el turismo. 

Desde la terminal de ómnibus locales podemos encontrar servicios que nos permiten dirigirnos, a lo largo de toda la Ruta Nacional 9, desde Abra Pampa hasta San Salvador de Jujuy.

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