miércoles, 17 de agosto de 2016

Paraje Barrientos, Almacén de Ramos Generales Mongiardini, Lobos

Una bifurcación entre los caminos rurales que van de Salvador María a San Miguel del Monte y Carlos Beguerie. Un viejo almacén, unos surtidores de combustible, una escuela rural, un galpón de Club Atlético Alumni, unos caballlos, campos, caminos arenosos. Municipio de Lobos.



Viajando hacia el pueblo de Salvador María -así llamado en honor a Salvador María del Carril-, se llega a Barrientos, un antiguo almacén de campo rodeado de estancias. La hora para visitar este sitio es la del crepúsculo y es común ver a los paisanos que trabajan los campos bebiendo en la antigua barra de madera o mintiendo un truco en la mesa de juego, aunque otras personas frecuentan también el lugar. Por caso, el pintor costumbrista Gustavo Solari, quien mientras sus nietos corretean por el almacén con sus latitas de gaseosa comparte chistes, fernet con vermut y queso y chorizo de campo con su amigo el orfebre Oscar Martínez, que trabaja en Lobos y vende sus piezas en Buenos Aires y otros rincones del mundo.

El clima que se respira en el lugar es de profunda cordialidad y respeto; gauchos con barba de caudillo y blancos y rubios estancieros ingleses que se quedaron a vivir en la zona atraídos por el fenómeno del polo, comparten la mesa. "Hace más de cincuenta años que estamos acá: nunca hubo una sola pelea", asegura uno de los dueños, Hugo Mongiardini o Purrete para los amigos.






Visitar el almacén de ramos generales de Mongiardini en Barrientos, es volver. Un paseo por su historia, las anécdotas del tiempo y el recuerdo capaz de hacer imaginar el desarrollo de un país en la lejanía de estas pampas. La estampa de una construcción del año ’45, se presenta detrás de muchos árboles de paraíso, tupidos, en clara distinción con el rojo de miles de ladrillos amurados al tiempo.

El pasto cortado es un verde más verde a la sombra. Desplazados de forma ordenada, cinco troncos con respaldo hacen centro en una mesa de madera gastada por el agua del cielo. La postal es la misma desde hace más de cincuenta años, cuando Hugo Mongiardini —más conocido como Purrete acá y en todas partes— junto a su padre y su hermano Pocho, compraron el almacén a la familia Maldonado de La Paz Grande, el 7 de noviembre del año 1956. El paraje Barrientos, data de los comienzos de siglo. Desde Salvador María, un camino de tierra de 15 km, desemboca en el paraje donde también se encuentra el Club Alumni.

En años dorados de la Argentina, el boliche de Purrete era el centro. Cientos de peones de estancia y empleados de tambos, se alojaban en estas pampas, trabajadores que una vez al mes pasaban a comprar mucho y de todo. Familias enteras encontraban en el lugar, aquello que las quintas domésticas no producían.

Texto: Félix Mansilla. FUENTE: www.facebook.com/elproyectopulperia








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