jueves, 28 de septiembre de 2017

Casa Mínima, Pasaje San Lorenzo 380, San Telmo

Con apenas 2,50 metros de frente, a esta casa, que fue parte de una vivienda de la segunda década del siglo XIX, se la conoce como la más angosta de la Ciudad. Presenta una fachada sencilla, compuesta por una puerta de dos hojas con cuarterones pintados de verde y, en la planta alta, un pequeño balcón con barrotes de hierro.



Estas casas eran para los esclavos libertos, a quienes sus amos les asignaban un pequeño espacio para levantar sus viviendas, contiguo a su propiedad. La casa del Pasaje San Lorenzo --la única de este tipo que queda en Buenos Aires-- mide 2,50 metros de ancho y 13 de profundidad. La construcción es de la segunda década del siglo XIX y se trata de un espacio residual que quedó luego de las sucesivas reformas de edificación que sufrió la manzana.




La casa mínima es también conocida por el mito que rondó en torno de ella. Se creía que allí había residido un esclavo liberto, a quien su amo le habría donado el terreno para que edifique su hogar. De ahí que por mucho tiempo se la llamó entre los porteños: Casa del esclavo liberto.


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